¿Cuántas veces han hecho un diseño y cuando lo imprimen cambian los colores? El manejo de color es uno de los temas que requieren más cuidado cuando estamos diseñando, porque son demasiadas las variantes y está involucrado en gran parte del proceso creativo y de producción; en sí, hay 4 características que lo hacen difícil de aplicar: 

1 Tiene un alto nivel de subjetividad

Al ser el resultado de ondas reflejadas sobre los objetos, un color será diferente de acuerdo a la hora del día, el tipo de iluminación y el sujeto, que no necesariamente percibe el color de la misma forma que otro, podemos presentar variantes en las tonalidades; quizá no tan notorias como alguien que padece daltonismo, pero variaciones al fin. 

2 Intervienen muchos elementos

Tenemos una fuente de luz, un objeto en el cual rebotan las ondas y un receptor, cada uno de ellos con sus diferentes variantes.

3 Se trabaja en dispositivos diferentes

Aún cuando hablemos del mismo objeto, puede ser percibido de diferentes formas. Basta con pararnos frente a un grupo de televisiones en el departamento de electrónica de cualquier tienda departamental, donde exhiben la misma película, y ver que en cada televisor la imagen se ve diferente. Cuánto más si hablamos de un mismo color entre un monitor y un impreso, o un impreso en couché y otro en una lona plástica. Difícilmente lograremos uniformidad.

4 Se usan diferentes modelos de color.

Muy ligado al punto anterior, los modelos de color intervienen en la composición de los colores y sus tonalidades: el modelo CMYK o síntesis sustrativa difícilmente igualará los colores del modelo RGB o síntesis aditiva.

Como diseñadores, contamos con varias herramientas para poder definir los colores de acuerdo al medio a aplicar: una guía de Pantone, un calibrador de monitor o de impresora, y hasta modelos como los colores Web Safe (también llamados hexadecimales). Aún así, la confusión y lograr una correcta aplicación en los colores pareciera pulirse efectivamente con el paso del tiempo, de educar la vista y entender a detalle cómo funcionan. 

Para ello, vamos a dedicar algunas columnas para platicar sobre este asunto y saciar —tan siquiera—, esta última parte.

El espectro del color

¿Alguna vez se han preguntado si existen más colores de los que podemos ver? La respuesta es sí. De acuerdo a esta gráfica, el espectro de colores visibles por el ser humano tiene sus límites, al lado izquierdo, tras los violetas, está el ultravioleta, que sabemos existe y tiene aplicaciones, pero que no podemos ver. Al otro extremo, junto a los rojos, están los infrarrojos, con características similares. Algunos animales, como los perros, los toros o los salmones tiene una gama diferente a la que nosotros percibimos, pueden ver tonalidades diferentes a las nuestras (no necesariamente colores nuevos, sino gamas más amplias). 

Aún con todo y este espectro, nuestro sistema de visión es mucho más amplio a los colores que podemos reproducir artificialmente, en segundo lugar el sistema RGB y al último en CMYK.

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