Si recuerdas tus clases de primaria, cuando tenías que recortar una imagen guiándote por un borde negro, era común que en algunos cortes se veía el borde y en otros no, en la gran mayoría aparecía cortado haciendo más notorio tu pulso y el hecho de la imperfección por lograr un corte totalmente apegado a la línea.

Este mismo principio se usa en la impresión; si hojeas cualquier revista te darás cuenta que las fotos e imágenes están hasta el borde. No existe ningún sistema de impresión (profesional) que logre imprimir hasta el borde de la hoja, por lo que la forma más correcta es imprimir en un papel un poco más grande y posteriormente cortar la hoja al tamaño final. Al igual que tus recortes de primaria, las guillotinas modernas por más exactas que sean, pueden presentar alguna variación en el tamaño, tanto como 3 milímetros o que resulte imperceptible.

Si todas las fotos, imágenes y fondos de color estuvieran justo al borde de la página y el corte fallara por 1 milímetro, quedaría un borde blanco que haría desmerecer al diseño. Por ello, lo que se hace es que se continúan las fotos medio centímetro más hacia afuera para guardar como protección para evitar esas líneas blancas.

Guias y rebases

Y de la misma forma, si se colocaran unas líneas negras para marcar los bordes, entonces también harían demasiado obvio dónde los cortes no son tan exactos. Para ello, lo que se hace es aprovechar que el tamaño del papel es un poco más grande y se colocan unas pequeñas guías (también llamadas plecas) en la parte externa de la revista para marcar dónde se debe cortar.

Este mismo principio se utiliza en todos los objetos editoriales. Si quieres imprimir un folleto tamaño 14 x 18 cm, se imprime en una hoja más grande para tener espacio para las guías y los rebases.

Los programas de diseño hacen estos cálculos y hasta te ponen una guía roja hacia afuera de tu hoja de trabajo para que sepas hasta dónde tienes que poner las imágenes, en el entendido que los 5 mm que pones no deben contener información vital porque seguramente estarán cortados.

Así que no importa su estás diseñando unas tarjetas de presentación, un folleto, un libro o un cartel, siempre deja este espacio para proteger tu diseño contra cortes no deseados y marca con guías el  borde de tu trabajo, en lugar de colocar una línea alrdedor.

El término en inglés es «Bleeding», es español muchos lo traducen literalmente como sangrado (incluyendo los programas de cómputo), aunque el término correcto es rebase.

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