Los fracasos y logros de cada proyecto de Charles y Ray Eames catapultaban el siguiente, dejando enseñanzas que si bien, deseaban aplicarlas personalmente, compartieron a través de entrevistas, escritos y grabaciones. Una vez que fracasó la producción ganadora del concurso que organizó el MoMA de Nueva York, Charles dejó lo siguiente:

«Nunca delegues el entendimiento.»

De su silla aprendió que primero debía enfocarse en construir algo que fuera ergonómico, económico y posible de producir para terminar con el diseño. No al revés.

«El diseño fluye por el aprendizaje, el aprendizaje haciendo.»

A lo largo de su carrera acuñó otras frases dignas de tomar en cuenta; con respecto a la idea de que el diseño moderno nace de la conjunción entre el arte y la industria —muy parecido a lo que después afirmó Jobs sobre Apple, que era la conjunción entre las artes y la tecnología—, afirmaba:

«Eventualmente todo se conecta —personas, ideas, objetos— La calidad de las conexiones es la llave a la calidad per sé.»

«Escoge tus batallas, tómalas cuidadosamente, con intensidad y usando tus mejores habilidades: de esa forma podrás cambiar el mundo.»

«Reconocer la necesidad es la condición primaria del diseño.»

«No es fácil hacer algo bueno, pero resulta extremadamente difícil hacer algo malo.»

Y quizá dos de las más útiles, o de mis favoritas:

«Los detalles no son detalles, ellos forman el diseño.»

«El arte reside en la cualidad de ’hacer’, el proceso no es mágico.»

Igualmente, dejó cinco enseñanzas básicas que podemos usar en nuestros procesos creativos, en la forma en que creamos cosas y hasta la manera en que trabajamos:

1.-  Ten un profundo respeto por el aprendizaje.

Como parte de un proceso escribió:

«Si tuviera que enseñarle algo esencial a un niño sería el respeto por las cosas que no tienen respuesta inmediata»

Comenzar a usar las cosas aun cuando no las conocen bien o dominan es indispensable para posteriormente hacer algo más productiva con ellas.

2.- Sienta un precedente de calidad en tu trabajo.

Charles y Ray siempre fueron al límite cuando se trataba de establecer expectativas en cuanto a la calidad del trabajo. A final de cuenta ello paga, como cuando les encargaron diseñar el National Fisheries Center and Aquarium, a mediados de los sesentas, y aun y cuando el proyecto no se concretó por falta de fondos, el trabajo de investigación, lo pudieron aplicar posteriormente en un libro y una película.

3.-  Fuerza tus límites.

En una época donde las mujeres apenas podían votar, Charles optó por cambiar el orden de los créditos a Ray and Charles Eames. Peleó con una gran tenacidad para que tanto su esposa, como las mujeres que trabajaban con él, tuvieran el crédito que merecían, además del poder y la actitud de no intimidarse.

Cada obra que producían implicaba un profundo estudio sobre los límites a lo que sería sometido, y actuaban en esa misma consecuencia, desde la producción de muebles hasta las películas.

4.-  Fallar es parte del proceso para triunfar

Hoy es una enseñanza práctica que todos recibimos, pero en un momento en el cual los estándares de victoria se marcaban con fuertes contrastes. Lo practicaban en su día a día, así como en de sus empleados, en donde sus primeros proyectos normalmente nunca tenían algo que ver con su profesión o habilidad: le pedían a arquitectos que hicieran un diseño gráfico o que compusieran alguna pieza musical con un instrumento inventado por ellos.

Su pasión por el detalle llegaba a lo chocante: detener producciones para hacer mejoras sobre la marcha era de lo más común.

5.-  Llevar el liderazgo a diseños atemporales.

Esencialmente se enfocaban en que el diseño debía funcionar, más que la forma en que se ve. Por eso sus diseños son atemporales y siguen vigentes hoy en día.

«Arquitectura, muebles, juguetes y películas: todo esencialmente parte del mismo problema, no quieres inventar algo, solo quieres que lo que está funcione mejor», escribió Harriet Shapiro sobre su trabajo.

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